El PIN no es un detalle.
Es la pieza central.
Así está construida la aplicación, y esto es lo que le va a exigir a quien se registre como conductor.
Un PIN por viaje
Cada viaje tiene un código de cuatro dígitos que solo aparece en el teléfono de quien pidió el vehículo.
El conductor no puede iniciar el viaje sin ese código. No hay forma de saltárselo: su aplicación no tiene un botón de «omitir», y no va a tenerlo. Quien cobra la carrera no decide sobre la seguridad del inicio.
Protege a las dos partes. Al pasajero, de subirse al vehículo equivocado. Al conductor, de que le imputen viajes que no hizo.
Hay una prueba automática que falla si alguien agrega un botón de omitir a la pantalla del conductor.
Lo que ve el conductor al recoger. Datos de ejemplo.
La placa, del mismo tamaño que el PIN
Al lado del PIN, igual de grande, está la placa del vehículo.
Es a propósito: la placa es lo único que puedes verificar aunque se te apague el teléfono, porque está pintada en el vehículo. Es la última defensa que queda cuando falla todo lo demás.
Hay una prueba automática que falla si alguien reduce la placa a un tamaño menor que el del PIN.
El PIN y la placa, del mismo tamaño. Datos de ejemplo.
Quién puede registrarse como conductor
No decimos que los conductores de la aplicación sean confiables: todavía no hay ninguno registrado. Decimos qué le va a exigir la aplicación a cada uno antes de habilitar su cuenta.
- Documento de identidad oficial vigente
- Licencia de conducir vigente para el tipo de vehículo
- Seguro obligatorio e inspección técnica vigentes
- Antecedentes verificados
- Vehículo de modelo reciente, con menos de una década de uso
- Vehículo que cumpla las condiciones del reglamento
Cuando haya conductores, cada uno habrá pasado por ahí. Y si alguna vez bajamos ese estándar, se va a notar: está escrito aquí.
El dinero también es seguridad
La tarifa la calcula el servidor, nunca el teléfono. Un teléfono modificado no puede cambiar lo que cuesta un viaje ni lo que recibe el conductor.
Suena técnico, pero es lo que impide que alguien altere el precio desde su aparato. Lo mismo vale para el PIN: la aplicación lo muestra y lo envía, pero quien decide si es correcto es el servidor.
Esto ya está funcionando: el cálculo de tarifas corre en el servidor y las reglas de la base de datos impiden que un cliente escriba los campos de dinero.¿Y la seguridad del conductor?
Casi todas las aplicaciones cuentan solo la mitad. El conductor también sube a un vehículo con un desconocido, y también puede salir perdiendo. Esto es lo que la aplicación ya hace por él.
El PIN también lo protege a él
Sin el código del pasajero no hay viaje. Eso impide que se le imputen viajes que no hizo, y que alguien inicie un trayecto con su cuenta.
Sabe a quién va a recoger
Antes de aceptar ve el nombre del pasajero, su calificación, el punto de recogida y el destino. Decide con información, no a ciegas.
Su número no se comparte
Ni el del pasajero. El contacto entre los dos pasa por la aplicación, de modo que nadie queda con el teléfono del otro cuando el viaje termina.
Si el pasajero no llega, no pierde el tiempo
Hay minutos de cortesía y, pasados esos, cargo de espera. Si el pasajero no se presenta, el conductor recibe una compensación.
Si le cancelan tarde, se le indemniza
Una cancelación fuera de la ventana sin costo no la paga el conductor con su tiempo y su combustible.
Nadie puede pagarle de menos
La tarifa la calcula el servidor. Un teléfono alterado no puede cambiar lo que cuesta un viaje ni lo que él recibe.
¿Están verificados los pasajeros?
Hoy, solo su número de teléfono, confirmado con un código que llega por SMS. Nada más.
No hay verificación de identidad del pasajero, ni validación de documento, ni reconocimiento facial. Queremos tenerla, y está en nuestro plan, pero todavía no elegimos con quién hacerla. El día que exista lo vas a leer aquí con su nombre.
Lo mismo con el seguimiento del viaje en tiempo real y con un equipo que acompañe cada trayecto: no existen todavía. Lo que sí existe es el PIN, la placa y el aviso al que compartas tu viaje.
Lo que todavía no decimos
En esta página no vas a encontrar palabras como «monitoreo», «biometría», «prueba de vida», «cifrado de extremo a extremo» ni «vigilado». Son cosas que ZORI no hace, y escribirlas para dar confianza sería justamente la razón para no confiar.
Cuando algo de eso exista, lo vamos a contar aquí con su nombre y su fecha.
